SEMANA SANTA DE ALICANTE 2019

Semana Santa de Alicante: Programa, Procesiones, horarios e itinerario

del 14 al 21 de abril de 2019

Programa de la Semana Santa de Alicante
Programa de la Semana Santa de Alicante

Procesiones, horarios e itinerarios de la Semana Santa de Alicante 2019

Horarios de la Semana Santa de Alicante
Horarios de la Semana Santa de Alicante

Domingo de Ramos, 14 de abril de 2019 - Semana Santa de Alicante


Lunes Santo, 15 de abril de 2019 - Semana Santa de Alicante

Martes Santo, 16 de abril de 2019 - Semana Santa de Alicante


Miércoles Santo, 17 de abril de 2019 - Semana Santa de Alicante

Jueves Santo, 18 de abril de 2019 - Semana Santa de Alicante


Viernes Santo, 19 de abril de 2019 - Semana Santa de Alicante


Domingo de Resurrección, 21 de abril de 2019 - Semana Santa de Alicante

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Tiene la Semana Santa de Alicante no sólo la cualidad de belleza, sino un personal acento. La rica conjunción de canto de saetas, de la presencia de manolas (mujeres ataviadas con peineta y mantilla), de bandas de música donde la corneta y el tambor adquieren el peso solemne de la gravedad, de elegantes y sobrios estandartes, dan custodia y preeminencia a unos engalanados pasos impresionantemente "bailados" por los costaleros, que se acompañan de cofradías vestidas de los sobrios colores del dolor.

 

Las distintas manifestaciones y actos con los que se prepara la llegada de la Semana Santa , tales como vía crucis, conciertos, exposiciones o ensayos con los tronos, dan paso a la solemne celebración con el Pregón que tiene lugar en el Teatro principal de la ciudad. Así principia la ajetreada Semana Santa alicantina, en la que veinticinco procesiones y más de treinta conjuntos escultóricos engalanados con flores, se entrelazan y pueblan los barrios, plazas y avenidas. Entre toda esta riqueza ornamental destacan, por encima de todos, los actos de Miércoles y Jueves santo.

 

Las palmeras de la Explanada son testigos de la procesión más popular y familiar de todas las que celebra Alicante, la de las palmas o la Borriquita el Domingo de Ramos. Cientos de personas acompañan el paso de Jesús en su entrada a Jerusalem. La tradición manda llevar la palma blanca y los alicantinos, sobre todo los niños, portan palmas que en algunos casos son filigranas bellas y espectaculares. Es la única procesión en la que en lugar de capuchinos participan los alicantinos vestidos de calle.

 


El Lunes Santo sale el Morenet, un cristo antiquísimo que llegó a Alicante por mar, cuentan en la cofradía, que en el siglo XV, y que por el color que a lo largo de los años fue adquiriendo por el efecto de las velas y de los repintados es hoy una talla oscura que le da nombre. Es uno de los cristos más queridos de la ciudad y una de las procesiones espectaculares de Alicante. Si la salida del paso es complicada porque debe de sortear unas empinadas escaleras, su paso por la pasarela del Postiguet, junto a la playa, a la vuelta del desfile es digno de ver en la oscuridad de la noche.


El Martes Santo no podemos perdernos los pasos que salen de la Basílica de Santa María, al más puro estilo andaluz son llevados a costal y para poder salir de su iglesia los costaleros tienen que ponerse de rodillas y casi rozar el portalón del templo más antiguo de Alicante. Cientos de personas dejan estrecha la plaza para ver salir al Cristo del Mar que de nuevo desata la emoción entre los espectadores.

 

La música atrona las calles de Alicante y el Casco Antiguo es protagonista de la procesión más singular y folclórica de la ciudad, la de Santa Cruz, que merece la pena no perderse el Miércoles Santo por su peculiaridad y espectacularidad, no exenta de cierta emoción porque los pasos sortean empinadas calles y escaleras. Es el día en el que más personas se echan a la calle para contemplar las procesiones de la ciudad que se desarrollan hasta bien entrada la madrugada. Las iglesias de cada rincón de la ciudad tienen sus pasos y con orgullo decoran con flores las imágenes que representan las escenas de la vida y pasión de Cristo.

 

De Alicante es el paso más grande de toda España, la Santa Cena, que procesiona el Jueves Santo. La cofradía tiene una vertiente solidaria y es que tras la procesión dona los alimentos que pone sobre la mesa del paso a una residencia de ancianos: una mesa vestida con todo detalle: platos, cristalería así como frutas y verduras, pan ácimo y hasta un cerdo asado, kilos de comida recién hecha que da mayor realismo al conjunto, compuesto por 13 figuras. Son las mismas que componen la última cena de Cristo, por lo que su peso alcanza los 3.000 kilos, y necesita cerca de 200 costaleros para poder salir a hombros.

 

A medianoche sale de la Concatedral de San Nicolás la Procesión del Silencio, espectacular por ser la más austera de cuantas salen en la Semana Santa de Alicante. Es conocida como la procesión de los sacos porque los participantes visten un traje a modo de saco de arpillera y el silencio de la noche es roto por el sonido de tambores y timbales.


El Viernes Santo las procesiones se reparten entre la mañana y la noche. Por la mañana el sol acompaña a los costaleros que pasan por las calle de Alicante y las melodías acompañan el paso cadencioso de costaleros y costaleras; por la noche las saetas suenan profundas y los espectadores disfrutan en silencio de unas procesiones espectaculares. La alegría vuelve el domingo a las calles de Alicante después de la representación de la pasión y muerte de Cristo. Las melodías son optimistas, la Virgen luce un manto hecho de flores que cada año deslumbra por el diseño de su dibujo, mientras una talla de un Cristo triunfante se encuentra con ella. El Domingo de Resurrección suele ser luminoso. La plaza del Ayuntamiento se llena de colores, desde los balcones se arrojan miles de aleluyas o papelitos de colores sobre las tallas y cientos de personas contemplan el espectáculo que pone el broche de oro a una semana de belleza, contrastes, música, flores y olor a las velas que llevan las damas de mantilla. Las cofradías y hermandades alicantinas comienzan a pensar en el año siguiente satisfechas porque su esfuerzo siempre merece la pena.

 

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