Consuegra, Toledo

Los Molinos de Viento

Escoltando al castillo se divisan once molinos de viento, por gigantes confundidos en tiempos por el más ilustre de los caballeros. Vencedores de éste en singular batalla, olvidados durante décadas, hoy en día recuperados por el esfuerzo de un pueblo que se vuelca en recuperar su memoria histórica. Nacidos de la fértil imaginación de los hombres, al igual que su noble contrincante, los Molinos de Viento son la respuesta que dieron las gentes de La Mancha al medio natural en que vivían. La Mancha, Al-Ansha para los árabes, la tierra seca o la tierra sin agua, donde era muy complicado utilizar los molinos de agua y que sin embargo existía la necesidad de transformar el trigo en harina, de ahí la razón de la existencia de los molinos de viento en La Mancha, en sustitución del molino de agua.

Se han recuperado doce de los trece molinos que en principio se ubicaron en la colina. Hay que hacer mención de que cinco de éstos conservan el mecanismo completo y están en condiciones de trabajar, entre ellos destaca el llamado “Sancho” con una tipología bastante antigua, de los cuatro restantes el “Rucio” también conserva el moledero en buenas condiciones y con respecto al “Bolero”, “Espartero” y "Mochilas" también conservan los mecanismos originales. Los siete restantes en principio se dedicaron a museos.

 

El Castillo de Consuegra

La fortaleza se comenzó a construir a mediados del siglo X durante la época de esplendor del califato de Córdoba, concluyendo su construcción a mediados del siglo XIII por los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén, mas de 350 años de construcción ininterrumpida y de ahí que en la actualidad se puedan visitar en un solo edificios los vestigios de tres castillos diferentes, la orden le convirtió en la capital de un extenso priorato. La cesión del castillo y su alfóz a los caballeros se realizó en el año 1.183 por Alfonso VIII, aunque la fortaleza ya había sido reconquistada por Alfonso VI, justamente cien años antes, siendo lugar de enfrentamientos bélicos constantes, esta se perdió pasando de cristianos a musulmanes en repetidas ocasiones hasta pasar definitivamente al reino de Castilla. Las ampliaciones y reformas del castillo continuaron a lo largo de los siglos para adaptarse paulatinamente a los usos y costumbres de cada época, dotándole de archivo, capilla, sala capitular, aljibes, potentes defensas (era necesario romper 7 puertas para acceder al núcleo central de la fortaleza y el grosor medio de sus muros es de 4.5 metros y la altura de sus torres de 30 metros, lo cual, unido a su posición estratégica, le daba un aspecto inexpugnable). Su última ampliación se realizó en el siglo XVII con la intención de albergar una nueva ermita. La fortaleza continuó habitada hasta prácticamente principios del siglo XIX. En el año 1.813 el edificio fue volado por las tropas de Napoleón quedando en ruinas. En 1.837 sufrió el proceso desamortizador de Mendizábal para ser adquirido por el Ayuntamiento en 1.962. Actualmente se halla en fase de rehabilitación habiéndose recuperado el 50% del castillo. Hoy en día se pueden visitar dos de tres aljibes, la galería, la nave de archivos, la ermita, la sala capitular, la torre albarrana, las terrazas, el jardín, la barbacana y los pasos de ronda, siendo utilizado para representaciones teatrales y eventos culturales.

La Ermita del Santísimo Cristo de la Vera Cruz

Mención especial se ha de hacer sobre este edifico, construido entre 1.750 y 1.803, cuya fachada principal, en mármol blanco, es un compendio armonioso de simetría y eclecticismo, mezclando la simetría y elementos propios del neoclásico, con compones barrocos, llegando a armonizar diferentes estilos. El resto del exterior se corresponde al clásico esquema castellano –mudéjar, tan utilizado en la zona. En su interior destaca la cúpula sobre pechinas, de unas proporciones enormes en relación al resto del templo, el uso del barroco como estilo decorativo básico, dotando al templo de armonía y continuidad con respecto al exterior, extrapolando así la doctrina cristiana de armonía entre el cuerpo y el alma. La Ermita cuenta su vez con una valiosa colección de obras de arte y exvotos expuestos tanto en el templo como en un museo habilitado para este uso.

Casa Tercia

Formaba parte del Palacio Prioral de la Orden de San Juan de Jerusalén. La Casa de la Tercia estaba formada por la Residencia, la Torre que es donde estuvo la contaduría, pagaduría, la cárcel y se supone que parte del archivo de la Orden. El tercer elemento que formaba la casa era la Iglesia de Santa María, de la que solo se conserva el ábside de estilo mudéjar. El nombre de la Casa de la Tercia se debe a que era allí donde se dividían los tercios de los impuestos que recaudaba el Castillo. Está construida sobre las antiguas Termas Romanas.