Comillas, Cantabria

El Capricho de Gaudí en Comillas

Esta residencia de verano se construyo en 1883 por encargo de Máximo Díaz de Quijano, concuñado del Marque de Comillas y con la dirección del arquitecto Cascante Colom según plano de Gaudi.

Sobre un impresionante zócalo de piedra, las fachadas muestran la alternancia de franjas horizontales de ladrillo visto y frisos de cerámicas con los motivos vegetales de la flor y la hoja de girasol, presentes también en el friso superior, en la torre y en los testeros de las aperturas.

Encima del porche de entrada, formado por columnas robustas con curiosos capiteles ornados con representaciones naturalistas de hojas de palma y golondrinas se alza la torre mirador, en cuyo interior una escalera de caracol permite subir hasta la arte más alta, acabada en un templete. 

Tanto encima del porche como en la parte superior de la torre hay una barandilla circular de hierro con montantes que adoptan la forma de latigazo y tiene una decoración de hojas de parra.

Otros elementos destacados son los balcones de hierro, que cuentan con unos bancos de listones de madera para sentarse y un baldaquino, también de hierro, y las ventanas de guillotina, que al abrirse o cerrarse, suenan con tonos diversos, gracias unos contrapesos.

El Palacio de Sobrellano

En 1888 se inauguró el palacio de Sobrellano, en el que se recogían diferentes tendencias, que iban desde el gótico civil inglés hasta el recuerdo de los palacios venecianos, pasando por un tratamiento de los relieves cercano a los mocárabes musulmanes. 

En cualquier caso la estructura del edificio resulta muy poco gótica. El sencillo esquema palladianp(con un hall central distribuidor y escalera monumental de mármol blanco , con doble tiro e iluminación cenital por una claraboya de vidrieras policromas)genera un paralelepípedo casi perfecto, apenas roto por retranqueos.

Tan monótono esquema se rompe a base de ornamentación, generosa en la fachada principal; mientras en la fachada zaguera mas contenida.

Este palacio es en realidad un espacio para ser mostrado, un espacio de aparato cargado de objetos y elementos que reflejaban la personalidad de los marqueses de Comillas. 

El gran salón se concibió como el centro simbólico del palacio, decorándose con ocho paneles pintados por Eduardo Llorens, que mostraban las aportaciones que la familia del marqués había realizado a la historia reciente de España.

La Universidad Pontificia de Comillas

Tras la construcción del conjunto Sobrellano solo le restaba la marques promover una gran “obra pía”, que al vez de perpetuar su nombre le ayudase a “ganarse el cielo”. Es por ello que estudia la posibilidad de levantar un gran centro docente de segunda enseñanza, finalmente se destino a Seminario de pobres (posterior Universidad Pontificia) dirigido por los jesuitas, cuyo modelo docente triunfaba desde el SXVII

La planta del edificio copio la estructura habitual de los edificios de la compañía (il modo nostro”), básicamente se trata de reunir los diferentes apartados del colegio en torno a dos patios porticados.

La construcción fue dirigida desde 1883 por Joan Martorell, quien utilizo un eclecticismo gótico-mudéjar muy ornamental, añadiéndose a partir de 1889, la decoración mas modernista dirigida por Luis Doménech y Montaner en el paraninfo, iglesia publica, vestíbulo, escalera, puerta de bronce, mosaicos y artesonados, rompiendo la severidad del edifico original.

La Coteruca

En principio era la casa de verano de la familia Riera y posteriormente la morada permanente del Marques de Movellan, quien la heredo. Este edificio fue construido siguiendo planos traídos de Francia.

La solución “acastillada”, esta remarcada por la espectacularidad paisajística del emplazamiento en lo alto de una colina que asoma al mar.

Todo el conjunto, desde el perfil almenado y las cresterías férreas hasta el aspecto de ruina gótica del cerramiento, es una búsqueda del aspecto pictórico-pintoresco.

En el muro almenado de la casa aparece un escudo de piedra en el que sobresale de la corona del escudo un brazo armado empuñando una daga o puñal (hoy desparecida); se repite el motivo en uno de los cuarteles donde se aprecia claramente un caballero de medio cuerpo con armadura y tocado.

En la chimenea del Palacio de Sobrellano, se colocó un emblema tallado en madera, donde se representa otro brazo igualmente armado de puñal con leyenda de los Bracho.

La guerra civil solo perdono sus torres cuadradas y los muros limítrofes, destruyendo todo lo demás. En 1990 el edificio fue rehabilitado en edificio de apartamentos.

Sto. Hospital de Comillas

Claudio López y Benita Díaz de Quijano, fueron los promotores de esta obra sufragando todos los gastos. A la entrada de este establecimiento, hoy dedicado a Residencia de Personas Mayores atendidas por las Hijas de San José, figura un busto de D. Claudio López y López, obra del escultor Agapito Vallmitjana (1888).

Del hospital no se han conservado los planos y el edificio ha sido desvirtuado aunque si denota un esquema compositivo que recuerda al palacio por su fachada con galería, esta en madera, con el pórtico escalonado sobre el que se asienta la capilla dedicada a Nuestra Sra del Carmen, cuya imagen ocupa el centro de un retablo de caoba y estilo gótico, un patio central y cuatro cuerpos que flanquean los ángulos. Incorpora, en la fachada norte, dos cuerpos sobresalientes y abiertos que le otorgan al conjunto un movimiento, que unido al patio central y a la galería adosada a la fachada, es, sumamente interesante.

El Puerto

Durante muchos años la actividad marinera de Comillas estuvo vinculada a la playa, ya que el puerto como tal no se construyo hasta el 1603 quedando concluido en 1716, habiéndose invertido más de 30.700 ducados y siendo costeado por los propios vecinos de Comillas. El puerto estaba defendido, en su tiempo, por tres garitas y un fuerte con cuatro piezas de artillería. Desde siempre y sobre todo desde la construcción del puerto, tendría una preferencia en su actividad pesquera: la caza de la ballena, a la que salían a cazar en chalupas, armados de arpones. La importancia fue tal que Comillas fue el ultimo puerto santanderino que mantuvo su tradición ballenera hasta bien entrado el S. XVIII .La tradición reconoce a la gran Peña Blanca, situada debajo de las bodegas de los marineros, el lugar donde antaño se arrastraban las piezas de los cetáceos logradas para su descuartizacion . Las capturas mas frecuentes eran el besugo y el congrio en invierno, y la sardina y el bonito en verano. 

En la zona de servicio del puerto hay una Lonja de pescado: edificio de estilo montañés ubicado sobre el muelle oeste, se construyo en 1942 sobre los cimientos y muros de contención de un antiguo almacén de minerales de la Real CIA Asturiana de Minas. El edifico tiene un cuerpo central de dos plantas y dos laterales de una sola planta. 

Iglesia Parroquial de San Cristóbal

Este edifico, fue físicamente construido por sus propios habitantes, quienes reservaron, durante los años que duraron las obras, un día a la semana para trabajar en el proyecto después de la escena ocurrida con el administrador del Duque de Infantado en la antigua iglesia que se erguía en el acantilado de la playa de los Muertos (actual cementerio). También su coste fue compartido por todo el pueblo.

De planta cuadrangular y cabecera rectangular, con tres naves e imponente torre prismática, de cuatro alturas, rematada en el siglo XVIII con una balaustrada y acabada en un pináculo piramidal. Realizada en piedra de mampostería con sillería en los contrafuertes, en los esquínales y en los cercos de los vanos, acoge en su interior el Cristo del Amparo, patrono de los pescadores, bajo cuya advocación salían los marineros comillanos y a quien se encomendaban en los momentos de mayor peligro, y un interesante órgano romántico de inicios del siglo XX. 

El Duque

Finalizando el siglo XIX, la influencia de la arquitectura inglesa llegó a Comillas, como consecuencia de la admiración de la burguesía española hacia el mundo anglosajón. Francisco Hernández Rubio proyectó para el prado de San José el Chalet del Duque de Almodóvar del Río.

Toma su nombre de los famosos “chalets” suizos y sus formas de la admirada arquitectura inglesa, insistiendo en todos los elementos tópicos de estos supuestos estilos rústicos: asimetría, multiplicidad de ejes, labores de madera y ladrillo, etc. Contrastando con el eclecticismo del Palacio de Sobrellano y el modernismo del Capricho de Gaudí.

En la fachada sudeste existe un escudo timbrado por yelmo afrontado con corona de duque y cimera que representa un rey coronado u con cadena la cuello. Lleva en derredor de la tarjeta un adorno de banderitas cargadas de signos o escudetes. El campo es cuartelado y con escuson.