SEMANA SANTA DE CIEZA 2015 Programa

Del 27 de marzo al 5 de abril de 2015

Procesiones, horario e itinerario de la Semana Santa de Cieza

Semana Santa de Cieza

Del 27 de Marzo al 5 de Abril de 2015

 

La Semana Santa de Cieza se presenta como una de las de mayor raigambre e interés religioso, turístico y cultural de la Región de Murcia. En estos momentos está considerada como Fiesta de Interés Turístico Regional, pero los ciezanos tienen la intención de que sea elevada a la categoría de Nacional.

 

Con más de 450 años de antigüedad, la Semana Santa de Cieza destaca por el colorido de las túnicas de sus dieciocho Cofradías, así como por los avezados desfiles de los "Armaos", que sorprenden al visitante con sus armaduras e indumentaria de la época romana.

 

Entre los numerosos desfiles procesionales, los que congregan a mayor número de visitantes son el Prendimiento del Martes Santo; Las procesiones de Viernes Santo, tanto por la mañana como por la noche, la Procesión del Descenso de Cristo a los Infiernos, en la madrugada del Sábado Santo; y la Cortesía, el Domingo de Resurrección, en que los pasos participantes se encuentran y reverencian entre sí, gracias al esfuerzo de los anderos.

 

 



Programa de la

Semana Santa de Cieza 2015


Programa de la Semana Santa de Cieza 2015
Programa de la Semana Santa de Cieza 2015
Programa de la Semana Santa de Cieza 2015
Programa de la Semana Santa de Cieza 2015
Programa de la Semana Santa de Cieza 2015
Programa de la Semana Santa de Cieza 2015
Programa de la Semana Santa de Cieza 2015
Programa de la Semana Santa de Cieza 2015
Programa de la Semana Santa de Cieza 2015
Programa de la Semana Santa de Cieza 2015
Programa de la Semana Santa de Cieza 2015
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Programa de la Semana Santa de Cieza 2015
Programa de la Semana Santa de Cieza 2015

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Los primeros pasos de la Semana Santa de Cieza


El nacimiento de la Semana Santa de Cieza se encuentra íntimamente ligado a los Dominicos y a las predicaciones de San Vicente Ferrer, a principios del siglo XV. San Vicente entraba en las ciudades acompañado de grupos de penitentes flagelándose, mientras otros alumbraban con hachones. Los primeros darían lugar a los Hermanos de la Sangre o Penitentes, mientras que los segundos son el origen de los Hermanos de la Luz, actualmente conocidos como Tercio de Nazarenos.

 

Con el transcurrir de los siglos los Penitentes irán cambiando la flagelación por el uso de cruces de madera e instrumentos de mortificación, elementos que finalmente quedarán reducidos a las cruces y a la costumbre de desfilar descalzo. De igual modo, la dualidad Tercio de Nazarenos y Tercio de Penitentes irá desapareciendo a favor de un único Tercio.

 

Numerosas referencias en mandas y testamentos del siglo XVI, permiten asegurar que las Cofradías de la Sangre de Cristo y la del Dulce y Santísimo Nombre de Jesús, hunden sus raíces en el siglo XV.

El establecimiento de los Franciscanos en Cieza en el siglo XVI, se traducirá en un nuevo impulso a la Semana Santa ciezana, que ve nacer nuevas cofradías, como la de la Cruz y la del Santísimo Sacramento, así como la consolidación de tres Procesiones: la del Señor Padre Jesús, la del Jueves Santo y la del Viernes Santo.

 

Un Acta Capitular de 1693 nos indica como habían quedado establecidos los Desfiles Procesionales ciezanos a finales del siglo XVII: "Esta villa tiene por costumbre la obligación de asistir por sus alféreces a las fiestas procesionales que se celebran por decreto y que desde hace tiempo conste que acordaron que fuesen la de Nuestro Señor Padre Jesús, la de Domingo de Ramos la de Jueves Santo, la de Viernes Santo y la de la Dolorosa, que sería obligación de los señores capitulares asistan a ellas sosteniendo los pendones".

 

Expansión de las Cofradías


El siglo XVIII traerá consigo el nacimiento y expansión de las Cofradías, así como el incremento del protagonismo de los gremios, que, bajo la apariencia de Hermandades, eluden impuestos reales.

 

Ante esta situación, el Conde de Aranda materializa un Decreto de Regulación, prohibiendo las Cofradías erigidas sin autoridad Real ni eclesiástica, lo que se traducirá, en la reducción del número de éstas, quedando únicamente legalizadas cinco: Jesús, Soledad, Dolorosa, Santísimo Sacramento y Ánimas. Además esto ocasionó que la Cofradía de la Sangre se incorporara con toda probabilidad al seno de la Cofradía del Santísimo, que acogerá sus Pasos hasta el primer tercio del siglo XX.


Factores como la Guerra de la Independencia, las epidemias de cólera, las desamortizaciones o la supresión de órdenes religiosas, motivarán una crisis en la Semana Santa ciezana de principios del siglo XIX. Para remediar esta situación, grupos de familias locales deciden proteger y conservar los bienes de la Cofradías, marcando el nacimiento de las Camarerías y Mayordomías.

 

El siglo XIX también será testigo del afianzamiento del Acto-Representación del Prendimiento, que tiene lugar el Martes Santo y en el que unos narradores ponen voz a las imágenes de los pasos. De igual modo, se consolida la Cortesía, en el marco del Domingo de Resurrección, acto de gran bullicio y explosión de alegría ciezana.

 

Éste encierra uno de los momentos más bellos de la Semana Santa, representado en el saludo de Jesús y María, y entre éstos y el resto de los Pasos que participan en la Procesión, cuyos anderos realizan tres genuflexiones que provocan la inclinación del Paso en ademán de reverencia, tras la cual tiene lugar el baile de los Santos.

 

Esta época, también ve nacer la "Traída de los Santos", como preámbulo de la Procesión General, desde la Ermita del Santísimo Cristo del Consuelo hasta la Basílica de Nuestra Señora de la Asunción. Además florecen las Bandas de Música, destacando la Banda de Cornetas y Tambores de los "Armaos", que bañaba de música la noche del Viernes de Dolores, para anunciar a sus vecinos que se acercaba la Semana de Pasión.

 

Consolidación de la Semana Santa en Cieza


Con la llegada del siglo XX se estira el capuz de los Nazarenos, hasta hacerlo puntiagudo; y Los Anderos, cambian su gorro de "verdugo", por el de "moco", y más tarde por el "de plato". En los últimos tiempos se está haciendo un esfuerzo por recuperar los gorros tradicionales.

 

En 1914 nace la Junta Permanente de Procesiones (hoy Junta de Hermandades), se constituyen nuevas Cofradías (Santísimo Cristo de la Agonía y Santísimo Cristo del Consuelo), y la mujer ve reconocido y regulado su derecho a procesionar en los Tercios de Nazarenos.

 

La Guerra Civil golpeará la estructura de las Cofradías, que perderán gran parte de su patrimonio, suponiendo, asimismo, el fin de los grandes bloques de "negros" y "coloraos", en que se habían agrupado Pasos y Cofradías hasta principios del siglo.


Tras la Guerra, se inicia un proceso de refundación, reorganización e incorporación de las Cofradías, hasta formar las dieciocho actuales con sus diez Procesiones, y los Traslados y Pasacalles, cuyo origen radica en la Traída de los Santos.

 

Participantes


La Semana Santa de Cieza cuenta cada año con mayor afluencia de público, que tiene la suerte de contemplar el colorido de las túnicas de las numerosas Cofradías. Es destacable el impresionante desfile de los "Armaos", ataviados con sus vestimentas romanas, los cuales realizan una pirueta muy celebrada por el público que denominan "la Caracola". Otras manifestaciones religiosas de gran belleza y efectismo son el Prendimiento, en la noche del Martes Santo, y la Cortesía, el Domingo de Resurrección.

 

Los pasos en las procesiones son acompañados por bandas de música, tanto de Cieza, como procedentes de otras localidades; así como también por bandas de cornetas y tambores de diversas agrupaciones musicales, como la Banda de Cornetas y Tambores "Medina Siyasa" o la perteneciente a la O.J.E. de Cieza.

 

Las dieciocho Cofradías que participan en las procesiónes actualmente en la Semana Santa de Cieza constituyen su nervio principal, desfilando con las bellas tallas de sus pasos por las calles del casco antiguo del pueblo. Las Cofradías van acompañadas por banderas con sus estandartes y faroles, seguidas por sus bandas de cornetas y tambores, y arropadas por la devoción popular, que alcanza uno de sus momentos cumbre en la Cortesía del Domingo de Pascua, para congregar a más de treinta mil personas.

 

Historia de una costumbre perdida


Hasta principios de los años setenta, existía en Cieza una vieja costumbre: la de marchar hasta la Fuente del Ojo todos los Viernes Santo por la tarde.

 

La Fuente del Ojo era el lavadero público, situado entre oliveras centenarias al otro lado de la vía y junto al arranque de los losados de piedra por los que se llegaba a Los Casones. El edificio, junto a la caseta del guarda que lo vigilaba, tenía un tejado de teja vana a dos aguas sobre maderamen, soportado el conjunto por pilastras de ladrillo moruno. Bajo éste se situaban las pilas de lavar, que eran tres: dos corridas a todo lo largo, con doble losa de piedra, y una más corta, transversal, que llamaban "el aclarador". El agua que fluía por ellas procedía del llamado "Ojo", manantial situado a menos de un tiro de piedra del lavadero. Dicho acuífero, que afloraba de forma natural, con el que andaba el Molinico de la Huerta y se regaban cientos de tahúllas de olivares, se perdería años después cuando fueran esquilmadas las reservas hídricas de la Sierra de Ascoy mediante perforaciones profundas.

 

A la Fuente, cuando en el pueblo no había agua corriente en las casas, tenían que ir las mujeres a lavar a mano. Allí se juntaban día y noche, pues las picadoras que trabajaban en las fábricas de mazos de picar esparto, tenían que aprovechar las horas nocturnas para hacer la colada.

 

Por otra parte, en Viernes Santo no había ninguna actividad de ocio lúdico-festiva en el pueblo, pues la gente decía que "estaba el Señor muerto". Se cerraban los cines y estaba prohibido poner música que no fuese clásica o sacra, que era la única que se escuchaba por las emisoras de radio.

 

Ante ese "luto" general, la gente de Cieza había tomado la sana costumbre de acudir paseando hasta la Fuente del Ojo. El guarda, para que tampoco lavasen las mujeres ese día, dejaba rebosar las pilas y sólo algunos zagales descarados se permitían capuzarse en el agua clara ante la expectación de los visitantes.

 

Hasta la Fuente del Ojo, entre el gentío del Viernes Santo por la tarde, acudían también el carrito de las pipas, el de las rajas de coco, el de las almendras rellenas y las manzanas de dulce ensartadas por un palo, y el de los helados, que vendía polos y chámbiles; incluso a veces iba también el hombre que vendía milhojas a peseta con una gran cesta de mimbre al brazo.