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Semana Santa en Málaga

Del 24 al 31 de Marzo de 2013

 

Semana Santa de Málaga 2013.

La Semana Santa de Málaga, posee una tradición ancestral que se remonta a la época de los Reyes Católicos. La ciudad de Málaga es la capital de la Costa de Sol y se encuentra al sur de España, tierra que en pleno Siglo XXI convive perfectamente con la modernidad y sus tradiciones. La más famosa de esas tradiciones es sin lugar a dudas, la conocida Semana Santa de Málaga.

 

Durante más de 500 años de historia ininterrumpidamente, la Semana Santa de Málaga ha permanecido presente en el sentimiento religioso y popular de los malagueños.

 

Gracias al gusto que durante siglos han tenido las cofradías y hermandades por el arte barroco y la cantidad de enseres procesionales que han acumulado a lo largo de los años, hace que la puesta en la calle de la Semana Santa de Málaga sea un escenario de arte exuberante lleno de color y majestuosidad.


Cada año, la Semana de Pasión en Málaga pone en las calles un auténtico espectáculo perceptible por los cinco sentidos, sus tronos, portando a las imágenes que son mecidas durante todo el recorrido, miles de nazarenos y penitentes que van dando luz y color con sus cirios y vestimentas por el itinerario, marchas procesionales que llenan de la particular música de Semana Santa, aromas a incienso y a flores al paso de las procesiones y miles de personas que se agolpan por ver y aplaudir a sus cofradías favoritas.


La Semana Santa de Málaga será muy distinta para quien no la conoce y quedará sorprendido al comprobar que aquí no se vive una Semana de Pasión con recogimiento y silencio. En Málaga se vive la Semana Santa con alegría, con bullicio, con vítores, con saetas espontáneas y aplausos al paso de las imágenes.


Enormes tronos que no salen de las iglesias pues no caben por sus puertas, auténticas capillas andantes de hasta más de 5.000 kilos mecidos por decenas de portadores. Desfiles militares que tocan marchas procesionales o cantan sus himnos durante el recorrido. Todo esto, sin que ello signifique falta de religiosidad, sino más bien es la particular forma en que los malagueños viven la fe y el sentimiento por su Semana Santa.

 

Las procesiones de la Semana Santa de Málaga, ofrecen por tanto un atractivo único no sólo para las personas que participan en sus estaciones de penitencia, sino también a todos aquellos visitantes y turistas llegados de todos los rincones que ven en la Semana Santa de Málaga la espectacularidad de sus desfiles procesionales y todas las manifestaciones artísticas que se pueden presenciar desde un prisma laico.


Las excelentes comunicaciones tanto por carreteras como a través del aeropuerto, unas modernas infraestructuras hoteleras de primer orden en el centro de la ciudad, junto al magnífico clima primaveral, hacen que los turistas y visitantes puedan disfrutar por las mañanas de sus playas o del rico patrimonio artístico de la capital y por las noches del espectáculo de la Semana Santa de Málaga.

 

 

TRADICIONES Y LEYENDAS

 

Málaga, debido a su dilatada y tortuosa Historia, es rica en leyendas y tradiciones cofrades.

 

EL CRISTO DE LA SANGRE

En una ciudad de carácter marinero como es Málaga no podía faltar una leyenda vinculada con los pescadores. Cuentan que un grupo de ellos, embarcados a bordo de una jábega, fueron sorprendidos por un temporal mientras faenaban, con la desgracia de que el oleaje los apartó de nuestras costas. A pesar de sus esfuerzos por dominar la embarcación y alcanzar tierra firme, éstos resultaron estériles. Entre negros nubarrones y olas desafiantes encomendaron sus almas a Dios, creyendo inminente su final. Y he aquí que, tras las plegarias, surgió del Cielo un rayo de luz, se formó un claro en medio del oleaje y en dicho lugar apareció la talla de un Cristo Crucificado. Al momento los marineros dirigieron su embarcación hacia la Imagen, rescantándola de las aguas y percatándose de que de su costado brotaba sangre. El temporal terminó por amainar y pudieron dirigirse sanos y salvos a tierra firme y con la Imagen de Cristo Crucificado, el cual fue llevado al antiguo Convento de la Merced donde sería venerada desde entonces como el Cristo de la Sangre.

 

LA LIBERACIÓN DEL PRESO

Cuentan que en tiempos de Carlos III una grave epidemia de peste asoló la ciudad, pereciendo un gran número de personas. La debilidad de los supervivientes hacia difícil el celebrar procesiones rogativas implorando el fin de la epidemia. Uno de los lugares en los cuales la enfermedad no había atacado con tanta virulencia era la prisión. Los reclusos, sabedores de lo que sucedía fuera de los muros en los que se encontraban privados de libertad, pidieron al alcaide el poder salir para sacar en procesión a la venerada Imagen de Nuestro Padre Jesús titulado "El Rico". Ante la negativa de la Autoridad, por el fundado temor a que los reclusos pudieran aprovechar la circunstancia para evadirse, éstos decidieron amotinarse, cumpliendo con la promesa de realizar la procesión solicitada. Tras la misma, regresaron, tal y como habían prometido, todos al presidio menos uno de ellos que lo hizo al día siguiente, portando una cabeza de San Juan Bautista Degollado, que colocó junto a la cama de un compañero, también preso, que se encontraba enfermo, y que, al igual que el resto de la población de Málaga, sanó a los pocos días del suceso. El Rey, conmovido ante la generosa acción de los presos, dictó un Decreto por el cual, cada año, durante la procesión de "El Rico" se le concedería la libertad a un recluso. Esta tradición se ha mantenido hasta nuestros días, y S.M. Don Juan Carlos I sigue firmando el Decreto de Libertad cada año, acompañando el preso a " El Rico" durante su recorrido por las calles de la ciudad, tras una solemne ceremonia en la sede de la Subdelegación del Gobierno en la que se le lee al preso el Edicto de Libertad y, lo que es más importante, recibe arrodillado la Bendición de Nuestro Padre Jesús " El Rico", merced a que es una talla que presenta su brazo derecho articulado.

 

EL BANDIDO ZAMARILLA

Cuentan que en la época de los bandoleros fue especialmente famoso uno al que apodaban "El Zamarilla". Cometió múltiples fechorías, y tal fue su renombre y la peligrosidad de la banda que capitaneaba, que los alguaciles decidieron formar una partida especial para su captura a cualquier precio. Tras varias escaramuzas, lograron darles caza y captura, pero "El Zamarilla", rápido y escurridizo como nadie gracias a su conocimiento del terreno, escapó, eso sí, perseguido de cerca por una patrulla. Al cabo de muchas leguas a galope tendido, y con lo alguaciles pisándole los talones, el bandolero llegó hasta una ermita buscando un escondite que evitase su apresamiento.Y he aquí que el único sitio que encontró fue bajo el manto de una Dolorosa que allí se veneraba. Entraron sus perseguidores y a pesar de que registraron la pequeña ermita de arriba a abajo no descubrieron a " El Zamarrilla", cobijado en tan singular escondite. Desesperados y furiosos prosiguieron su batida por otra zona. Tiempo después, y sintiéndose seguro el bandolero, abandonó su refugio, y dando gracias improvisadamente a tan proverbial Salvadora, arrancó una rosa blanca que se criaba en el camino de la ermita y la prendió en el pecho de la Imagen, utilizando como alfiler su propio puñal. En ese instante la rosa se tiñó de rojo. Aterrorizado, el bandido se arrodilló ante los pies de la Virgen y le imploró su perdón por su impía vida. Desde entonces, "El Zamarrilla" se convirtió en un ermitaño que bajaba a vistar en algunas ocasiones a su amada Virgen. En una de aquellas ocasiones, ya anciano, unos bandoleros le asaltaron, pretendiendo robarle lo poco que tenía. A pesar de su edad "El Zamarrilla" conservaba parte del vigor de su juventud y opuso resistencia, por lo que los asaltantes le hirieron de muerte, dándose a la fuga. Como pudo, llegó hasta la puerta de la ermita, portando en sus manos como ofrenda una rosa roja, como siempre hacía. Antes de morir alzó su mirada hacia su Virgen y vio como la rosa que en sus manos llevaba se desteñía hasta volverse blanca: Ella lo había perdonado. Hoy día la Virgen de la Amargura sigue habitando en la ermita que lleva el nombre de Zamarrilla, sigue luciendo sobre su pecho la rosa roja y el puñal, y tan sólo el Viernes Santo, luce una rosa blanca, perdonándonos a todos los hombres por la muerte de su Hijo.

 

LA SUBIDA AL MONTE CALVARIO

Junto al Santuario de la Victoria, y partiendo de la calle Amargura, nace un pequeño monte que culmina en una ermita, y al que los malagueños llamamos el Monte Calvario.Todos los Viernes de Cuaresma se organizan Vía Crucis que, partiendo desde la Iglesia de San Lázaro, recorren en catorce Estaciones la subida al Gólgota, rememorándola. La razón de que se parta de San Lázaro no es otra que el hecho de que la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de los Pasos en el Monte Calvario (conocida en la actualidad por el nombre de su Titular Mariana, María Santísima del Rocío) organiza desde hace mucho tiempo el Vía Crucis Oficial de la Ciudad de Málaga, cuya primera Estación parte precisamente de San Lázaro. Cada participante en el Vía Crucis lleva consigo catorce piedras, que simbolizan otros tantos pecados cometidos. Las piedras se van depositando, a medida que se van leyendo en las estaciones correspondientes en sus respectivas cruces, simbolizando la descarga de los pecados que produce el arrepentimiento. La Vía Dolorosa finaliza en la Ermita del Calvario, sede de la Cofradía de Viernes Santo cuya Titular lleva el nombre del monte al que nos referimos..